lunes, junio 27, 2005


ALBERTO FUGUET NO QUIERE SER EL ETERNO ADOLESCENTE

A punto de cumplir 40, considera patético que lo sigan llamando 'escritor joven'. Su novela Las películas de mi vida será publicada en ruso y finés.

Maureen Lennon Zaninovic En "El Mercurio", 13 de diciembre del 2003

A veces uno se siente ligado a una película antes de verla. Puede ser porque te la contaron, porque todo el mundo habla de ella, o porque entiendes que ese filme está inmerso dentro de ti por motivos que tú mismo no entiendes. Esta es una de las tantas declaraciones cinéfilas del geólogo Beltrán Soler, protagonista de Las películas de mi vida (Alfaguara), la última novela de Alberto Fuguet.
Más allá de los sorprendentes conocimientos científicos vinculados con los temblores y catástrofes naturales, Soler comparte con el lector su pasión por el cine y, en especial, por aquellas películas filmadas en los 70 que, en su momento, llegaron a ser impactantes o aterradoras, pero que hoy, tras los avances del género y los efectos especiales, parecen un juego de niños.
Este es un libro de la memoria, que tiene que ver con la infancia, con la historia, con la importancia que tuvo el cine, cuando realmente era importante ir a ver una película y recordar en qué teatro uno la vio. Ahora el cine es un elemento más. Uno ve películas en DVD, videos y cable.
Aunque la palabra madurez no es muy de su agrado, reconoce que sus lectores han crecido. Ya no son los mismos que, a inicios de los 90, se devoraban la desenfrenada vida de Matías Vicuña, protagonista de Mala Onda: No tengo nada en contra de mis libros anteriores, simplemente, ha habido una evolución natural. También creo que la madurez está sobrevalorada y que uno tampoco la busca, te llega. Por lo que he captado, 'Las películas de mi vida' ha gustado mucho a un público que ya no es tan joven, pero también ha ocurrido que esos jóvenes de ayer han crecido. La gente se olvida que tener 20 hace 12 años, hoy implica tener 32. Tener lectores que van creciendo contigo es un agrado. Cuando uno está punto de cumplir 40, me parece patético que te sigan llamando 'escritor joven'. Siempre quise ser un autor muy contemporáneo y vital. No me veo ambientando libros en el siglo XVII. Ahora me consta que no soy joven, porque acaba de salir un libro que se llama 'MP3', que es una especie de 'Cuentos con walkman' para el siglo XXI. Me encontré con el editor, Pablo Illanes, quien me contó que no me incluyó por edad. 'Excelente noticia', le dije, 'no soy el eterno adolescente'.
Para Fuguet, la magia del cine es justamente su espíritu unificador, capaz de atraer a lectores de culturas y edades diversas: Uno de los comentarios más interesantes sobre el libro lo escuché en Minneapolis, Estados Unidos. Una persona me dijo que lo había comprado porque tenía muchas ganas de conocer más de Chile, pero, tras leerlo, terminó enterándose de sí mismo. Los dos éramos como de la misma edad y habíamos visto las mismas películas. Esta es la teoría de la novela: el cine es el lenguaje universal. En Sudamérica, si te topas con un boliviano y no sabes qué conversar con él, inmediatamente comienzas a hablar de cultura popular, de películas, de música. Lo mismo pasa en Estados Unidos. El cine es parte del imaginario del siglo XX.
Calar hondo
Su última novela está plagada de cintas de cultos, como Terremoto, Infierno en la torre, La novicia rebelde, Tiburón, películas que no necesariamente contaron con el beneplácito de la crítica especializada, pero que sí lograron calar hondo en el corazón de los espectadores, fundamentalmente por el contexto en que fueron vistas.
En un principio, pensé que el libro iba ser sobre los DVDs de mi vida, es decir, sobre las cintas que colecciono y tengo en orden alfabético o por autor, pero me di cuenta que esa novela sería muy cerebral, dirigida a críticos como Juan Andrés Salfate o Héctor Soto. Después me di cuenta que las películas de mi vida son aquellas que uno no elige y que no han pasado por el filtro de la crítica. Uno de los títulos tentativos que había pensado para el libro era Normandie, en alusión a los filmes que vi cuando estudiaba Periodismo. En aquella época, leía la revista 'Enfoque' y en una postura intelectual empecé a odiar a María Romero y a mirarla en menos. Pero me di cuenta que este libro tenía que ver con mi etapa de admiración hacia ella, con aquellas películas que tú no elegiste, que te llevaron a ver tus papás, tus abuelos, tus tíos, tus primos. Las películas de mi vida son las que me marcaron afectivamente.
Tentar al lector
Las películas de mi vida apareció simultáneamente en Estados Unidos y en Chile, lo que ha obligado a Alberto Fuguet a desdoblarse. Hasta hace poco, recorrió las principales ciudades norteamericanas en plan de promoción. A diferencia de lo que ocurrió en el circuito local, el autor no concedió entrevistas, sino que leyó en bares literarios y librerías: Al principio fue horroroso, porque uno en Chile no está acostumbrado ha hacerlo. Además que, en mi caso, se trataba de lectores que nunca me habían leído y yo tenía que tentarlos. Pero ya en la última ciudad leía como un dios, ni siquiera miraba el texto, recitaba de memoria, con entonación (risas).
Las películas de mi vida se editará en 2004 en ruso y finés. A esto se suma la salida al mercado local de Cortos, recopilación de cuentos publicados en Chile y el exterior, junto a otros textos inéditos. El volumen va a ser un remix, porque estoy rehaciendo todos mis relatos.
Melody (1971)Dirigida por WarisHussein
Esta película no fue muy popular en Estados Unidos, pero sí en Europa y Latinoamérica. Se trata de dos chicos ingleses, de 10 y 11 años, que se enamoran, deciden arrancarse y casarse. La cinta está protagonizada por Mark Lester, el mismo de 'Oliver', y fue la primera cinta con banda sonora compuesta especialmente por los Bee Gees.
Dumbo (1941)
Estudios Disney
Toda persona, sea del lugar que sea, menor de 70, tiene dos o tres películas Disney claves y en general, para todos, su primera película fue traumática, porque al verla les dio susto o se pusieron a llorar. Dumbo es tremenda, con una madre que la separan de su hijo. Su historia es impactante.
Terremoto (1972)
Dirigida por MarkRobson
Las películas de catástrofes, cuando uno tenía como 12 o 13 años, parecían de adultos. Uno sentía que estaba viendo algo que no podía ver, porque eran cintas con tragedia, muertes, aventuras, protagonizadas por mayores y uno se sentía identificado con esos héroes adultos. Charlton Heston estaba en todas.