Ignacio Valdés

Galería A.M.S. Marlborough:
La figura humana según Ignacio Valdés
El artista chileno radicado en Londres, presenta en Santiago su reciente muestra.
Maureen Lennon Zaninovic, el 2 de julio de 2005, en "El Mercurio".
Instalado en el barrio de Kensington, en Londres, el pintor chileno Ignacio Valdés tiene una mirada privilegiada hacia el evocador High Park.
Hace casi diez años llegó a esa cosmopolita ciudad, junto a su mujer y sus tres hijas, llevado por una beca del British Council, la cuarta en su trayectoria artística desde que se tituló, en 1978, en la Escuela de Arte de la Universidad Católica.
"Me fui quedando y, junto con ello, he expuesto en los más exóticos lugares, como Arabia y Dubai, Líbano, Grecia y Túnez. Ha sido muy fascinante ver la reacción que tiene de mi obra el mundo árabe. Acabo de realizar una muestra en Bahrein, y fue toda una experiencia mirar los libros de visitas. Eso es lo bonito de la pintura: su lenguaje tan universal", dice Valdés.
Caos británico
Primero escultor que pintor, Ignacio Valdés entró de lleno a la pintura y a la técnica de óleo luego de pasar por la Academia de Bellas Artes de Carrara (Italia); entonces partió a vivir un año en Roma y se incorporó al mundo del color, lo que ha distinguido su obra pictórica. Tres años posteriores en París y su paso por la Ecole des Beaux-Arts le sirvieron para perfeccionar aún más su distintivo imaginario artístico.
"Italia ha sido mi fuente de inspiración; todo es tan lindo en este país, que casi no dan ganas de trabajar. París es lo femenino, la belleza y la armonía de las formas; Londres, en tanto, es lo dramático, lo agresivo, lo caótico y masculino. Tanta lluvia te obliga a concentrarte y a trabajar sin descanso. Londres significa todo un desafío para un artista latinoamericano, por su multiculturalidad y variedad de propuestas. Es una tierra de posibilidades, y lo que me gusta es que no hay una idolatría a las grandes figuras", agrega.
El artista chileno visitó Santiago para presentar su reciente muestra "Pinturas", que permanecerá abierta hasta fines de julio en la Galería A.M.S. Marlborough (Av. Nueva Costanera 3723).
La colección incluye cerca de 20 óleos de diverso formato, donde sale a relucir una de sus constantes: la figura humana.
"Todos ellos fueron pintados en un taller fascinante que tuve en Bedelle Street. Estaba en medio The Borrough Market y cerca del London Bridge, rodeado de un ambiente bien increíble, lleno de contrastes y muy victoriano".
Y sobre su imaginario pictórico agrega: "La figura humana me fluye sola. He pasado por momentos realmente abstractos, pero vuelvo a este mundo, que se ha transformado en un hilo conductor de mi obra. Por otro lado, es un desafío mayor, porque es muy difícil renovar sobre el mismo tema. Al trabajar con la figura humana, estás dialogando con una tradición del arte, e inmediatamente te sientes sorprendido, llamado a descubrir el misterio".

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