domingo, diciembre 25, 2005

Hoteles


Santiago 25 de diciembre del 2005

Estoy en el diario, en medio de un turno, así que mi Navidad ha sido trabajada. Estaba leyendo una columna de opinión de Alberto Fuguet (Revista del Domingo) que me encantó y me hace reflexionar sobre el tema de los hoteles. Mi favorito es el NH Panorama de Córdoba. Hace tres años fui con una amiga a esta ciudad, la verdad un poco intrigadas por conocer el legado jesuita argentino; de hecho ya conocía Encarnación, en Paraguay; y me acuerdo que unas monjitas nos hicieron un recorrido inolvidable por el lugar, explicándonos el sentido de cada construcción. Volviendo al tema de Córdoba, en la agencia de viajes pedí el Hotel NH, que era un poco más caro que el resto, pero fue una tincada, casi un capricho...Bueno bajamos del vuelo Lan, nos van a dejar al hotel y lo típico, entramos a la pieza, abrimos las cortinas, y nos quedamos boquiabiertas con la vista: apareció ante nuestros ojos todo el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad según la Unesco. Fue como si fuera la protagonista del filme "A Room with a view", cuasi Helena Bonham abriendo las cortinas y se me aparece Florencia, de sorpresa, y me quedo sin respiración. Me encantó el hotel, además de una ubicación privilegiada, porque está en un punto neurálgico, rodeado de iglesias históricas espectaculares. Uno de los dependientes del hotel, demasiado amoroso, nos llevó a recorrer algunas tiendas de música clásica; de hecho me guió hasta una disquería especializada Scherzo. Después lo invitamos a almorzar a Il Gatto, un restaurente típico italiano de la Argentina. Fue un viaje inolvidable y en eso un punto clave fue el hotel. Tanto me gustó el NH que, el verano pasado, decidí invitar a mi mamá a Mendoza y la llevé a ese hotel. Quedamos muy conformes, primero porque es moderno, pero no ostentoso, es "piola" en buen chileno, el desayuno también es rico y con algunos detalles fuera de lo común, por ejemplo, en Cordoba hasta había tortilla española cortada en cuadraditos y la gente que atiende es muy cordial. Tampoco te llenan de música ambiente , que cada vez soporto menos en un hotel y tiene onda, cosa que no es muy fácil encontrar. Si alguien me quiere invitar a tomar una copa o a comer y me ofrece como alternativa el NH, creo que ya tendría más de algún ganado.