Un día de furia
Comencé muy temprano, con un desayuno-reunión con un curador de arte, Ernesto Gallardo. Con él estuve viendo algunas cosas sobre Roberto Matta. Fue un encuentro muy provechoso, además que alcancé a hablar con la Danitza Pavlovic, una de las impulsuras del Café Mosqueto y, la verdad, es que ella es encantadora y compartimos algunas ideas muy iluminadoras sobre el 15 de enero y lo que se juega en esta elección presidencial.
De ahí partí al Banco Edwards a pelear con un abogado por mi futuro depto, cómo odio a ese legión de profesionales, pero eso daría para un post solo. Luego, partí a una entrevista con un miembro de la Gran Logia de Chile, sobre los 250 años del nacimiento de Mozart (para los que no saben, Mozart fue masón y, según advierten algunos críticos musicales, en sus obras están muy presentes los principios de la masonería (cfr "La Flauta Mágica"). Lo impactante es que mi entrevistado conoció a mi abuelo paterno (Ernesto Lennon); de hecho trabajó con él en Endesa, mi abuelo llegó a ser subgerente de Endesa. Me empezó a hablar de él, me preguntó que por qué no escribió un libro (mi Tata recorrió practicamente todo el mundo, Rusia y China, países que no, en la década del 50 y 60 no eran frecuentados por chilenos). Fue una conversación súper emotiva, casi me salen lágrimas. Mi abuelo fue muy importante en mi vida, una persona realmente extraordinaria, lúcida y cultísima. Luego volví al diario, a terminar una nota sobre danza Butoh. Finalicé mi día en el centro de Santiago, dando un clase de filosofía. O sea, estoy muerta. Sueño con volver a la Isla de Pascua y sólo descansar, bañarme y leer.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home