lunes, marzo 26, 2007

Domingo


Ha sido un fin de semana demasiado intenso y con muchas emociones que procesar. El viernes en la noche tomé el tren con destino a Concepción (no conocía esa ciudad) así que para mí era como una suerte de mito, fantasía literaria marcada por los recuerdos de Gonzalo Rojas y otros escritores que han vivido en Conce. Fui invitada por ChilePoesía para cubrir la histórica lectura de poetas chilenos y peruanos a bordo del Huáscar. Llegué temprano a Concepción, y de ahí nos trasladamos a la base naval de Talcahuano, donde se realizó la lectura. Previo a la actividad, la Armada nos realizó un visita guiada por el Huáscar, que fue bien impresionante, especialmente por la lectura de las cartas de Miguel Grau.
La verdad es que quería dejar escrito en el blog lo que fue esa lectura poética. No sé si tiene que ver con la edad, pero recordando lo que fue el primer ChilePoesía (2001), esta última versión no me emocionó tanto. Quizás estoy más crítica, pero me dio mucha pena constatar que, a diferencia de los inicios, ahora este evento concitó mucho menos público.
Pero bueno, terminada la lectura, el domingo fui a la Plaza de Armas de Santiago a la actividad de clausura final, que estuvo muy bonita porque los peruanos residentes en el país disfrutaron mucho la música en vivo (marineras). Estaba cubriendo para el diario, cuando divisé a un poeta amigo (Jaime B) y me dio mucho gusto. Comencé a rebobinar todos mis recuerdos en literatura de la UC, de lo increíble que fue esa época, de mis compañeros, mis lecturas, profesores. Por momentos sentí una alegría indescriptible (saudage). De ahí partí al Municipal al Coro de Niños de Westminster. El teatro a tope de gente, lo que sumado a un repertorio muy escogido, terminaron por convertir a mi tarde en un momento perfecto. Luego a mi depto. Se entrecruzan las emociones y creo que pasará un buen tiempo más hasta que pueda digerir tantas cosas.